| Religiones de orígenes tan alejados entre sí como la cristiana y la nórdico-germánica describen de un modo muy parecido el fin del mundo. “El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz que salía de los cuatro ángulos del altar de oro, que está en la presencia de Dios, que decía al sexto ángel, que tenía la trompeta: Suelta los cuatro ángeles que están ligados sobre el gran río Eúfrates. Y fueron sueltos los cuatro ángeles, que estaban preparados para la hora, y para el día, y para el mes, y para el año, a fin de que diesen muerte a la tercera parte de los hombres. El número de los del ejército de caballería era de dos miríadas de miríadas (200.000.000); yo oí su número. Asimismo, vi en la visión los caballos y los que cabalgaban sobre ellos, que tenían corazas color de fuego, y de jacinto, y de azufre; y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de su boca salía fuego y humo y azufre. Con las tres plagas pereció la tercera parte de los hombres, a saber, por el fuego y por el humo y por el azufre que salía de su boca” Un estudioso de las profecías bíblicas ha señalado que el rojo, el azul y el amarillo eran los colores que predominaban en la vestimenta militar de árabes, turcos y mongoles, así como en sus banderas, durante sus conquistas en siglos pasados. | |||

Tercera Guerra Mundial
Las llamadas Primera y Segunda Guerras Mundiales en realidad no lo fueron, solo intervinieron algunos países de Europa, EEUU y Japón, aun así consiguieron el título oficial de guerras mundiales.La Tercera Guerra Mundial, relatada en el Apocalipsis si es verdaderamente mundial.
A través de un único medio (el económico, la actual crisis económica mundial) se va a conseguir que todos los países del mundo intervengan.
Llorarán y harán duelo por ella los reyes de la tierra, los que fornicaron con ella y se dieron al lujo.
Cuando vean la humareda de sus llamas, se quedarán a distancia horrorizados ante su suplicio y dirán:
"Ay, ay, la gran ciudad"
!Babilonia, ciudad poderosa, que en una hora ha llegado tu juicio¡.
La Biblia, Apocalipsis 18, 9.









